EL ENVIDIOSO
Siempre hemos escuchado hablar de la envidia, cuantos relatos e historias y cuantos casos se han visto a lo largo de nuestras vidas; por eso de la envidia. Bueno vamos a leer este caso.
Cierto día un caudaloso señor propuso ayudar a los habitantes de un pequeño pueblo llamado “Querecotillo” y pensó quiero hacer algo bueno pero poco común, y así estuvo pensando cómo hacerlo, hasta que por fin tuvo una idea ¡ya se, dijo¡ hizo una rifa y salió ganador un hombre que era pobre; pero a la vez rencoroso y envidioso, el ganador debía presentarse a la plaza de armas del pueblo; ya que tenía que responder a las preguntas que el Millonario le haría Antón, que era el nombre del beneficiado fue muy temprano para ver de qué se trataba.
El concurso se basaba en lo siguiente:
De todo lo que él pediría se le otorgaría el doble a Gastón que era el otro ganador, cuando llegó Gastón, Antón lo miro con mala cara, pero nadie le asuntó ya que así era siempre, pero a pesar de todo los vecinos estaban contentos que los dos personajes hubieran sido elegidos. Cuando empezó a preguntar el primero que deseaba para darle el doble a su compañero; este pensaba y pensaba. Si pido una carro Gastón se lleva 2; si piso una casa se llevará 2 casas; si pido una chacra se llevará 2 chacras ¡A ya! se gritó sácame un ojo… y lo sabemos para que al otro le saquen los 2.
Pero resulta que el millonario no quería hacer daño, si no premiar así que dijo: “Todo se lo va a llevar el buen hombre: casa, carro, chacra y el rebaño”, lo tuyo y el doble de el envidioso perdió por la maldad que tenía en su alma.
Por: Ana Gallo Córdova
Piura, 26 de octubre del 2020
'BULLYNG'
Hace muchos años, cuando yo era niña, sufrí de bullying, pero lo peor de todo es que era de adultos y no de niños. Tenía más o menos 7 años, estas eran mis facciones: tez blanca, pelo negro y crespo, ojos verdes, cara fina y contextura muy delgada. Mi madre como de costumbre me arreglo y me puso en una silla para tomar el lonche que así se acostumbraba. Llegó una chica llamada Hilda y le preguntó a mi mamá Sra. Javita puedo llevar a Anita a pasear, mi mamá acepto, yo también me alegre y salí de la mano con esta señorita que me llevó a casa de una prima, me pintaron de una forma horrible toda la cara, me pusieron un trapo en la cabeza, se burlaban y se reían de mí, yo lloraba y les decía quiero irme a mi casa, quiero irme a mi casa; después de un largo tiempo me lavaron la cara y me advirtieron que si decía a mi mamá me pegarían. Regrese y no le conté a nada a mi madre a los días, nuevamente me fue a ver para llevarme a “pasear” y lo mismo de la mano a casa de la prima ...
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