EL REGRESO DE MARIA
En el cuzco se tejen muchas historias que nos hacen pensar que lo misterioso existe y lo comprobé yo.
En una ocasión una chica que estaba como servidora del hogar se había ido con un amigo a la Selva.
La mamá de María que así se llamaba la servidora estaba muy mortificada por la desaparición de su hija y la culpaba a la dueña de casa por la determinación de María, el tiempo pasaba no se sabía nada.
Una vez la Sra. Juanita le comentó a su amiga Carmen, el problema que tenía, pues le echaba cargos; y le acusaban de haberla matado.
Carmen le dijo: Acá en las alturas de Cuzco en un sitio llamado; Pacaritambo existe un señor que hacer aparecer lo perdido; si quieres vamos. Así fue Juanita y Carmen se fueron muy temprano desde el Cuzco a Pacaritambo, llegaron donde el señor y le explicaron el problema casi no le entendían porque hablaba quechua, pero si el si les entendían y fue así como cogió un paquetito, lo envolvió y lo metió en una plancha antigua de carbón que tenía en la puerta y dijo:
Cada vez que repliquen las campanas de la Iglesia le van a dar ganas de regresar a su tierra (Piura).
Juanita y Carmen regresaron muy tranquilas esperando que diera resultado el trabajito.
Pasaron dos semanas y apareció maría con un muchacho muy atento que dijo: tener buenas intenciones de casarse con María. Juanita le llevó una foto a su madre y una carta en la que contaba que pronto regresaría a Piura para casarse, después de quince días María se casaba con un Puneño y vivieron muy felices en Piura, hoy tienen una hija y 5 hijos hombres, los mismo que su patrona Juanita, cuando el viejito puso en la plancha su sobrecito dijo: ahí está atrapada el alma de maría y cada vez que repliquen las campanas ella querrá regresar.
¿Verdad o mentira, casualidad o no?, pero María regreso.
Por: Ana Gallo Córdova
Piura, 27 de octubre del 2020
LA BOTITA DE NAVIDAD Una jovencita recién casada, a fines de octubre decidió visitar a sus padres y hermanos. Siendo el mes de diciembre fue con mucho cariño y de llegar a la sala vió con mucha alegría que habían dos bolitas de navidad colgadas en la pared, a lo que ella dijo: 'hay que bonitas y su hermana que le seguía respondió: 'una es mía y la otra es de Liliam la otra hermana'. Adita que así se llama la jovencita pensó callada y la mía? Pero al mismo tiempo recordó que ella ya no era de ese hogar y no la habían tomado en cuenta. Adita se fue al que había sido su dormitorio y se sentó en la cama y se puso a llorar en silencio. Sin decirle a nadie nada, pasaron los años y vio que en un bazar habían llegado varias cosas importadas. Entre otras cosas vio las botas navideñas; compró lo que necesitaba y por supuesto la bota que tanto había deseado. Bueno así pasó el tiempo y Adita cada Navidad adquiere una nueva bolita navideña, que las va coleccionando pero cada año au...
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